LOMBARD STREET. UNA DESCRIPCIÓN DEL MERCADO DE DINERO

LOMBARD STREET
Ficha técnica
Editorial:
M. MARCIAL PONS, EDIC. JURIDICAS
Año de edición:
Materia
Economía, empresa, desarrollo profesional
ISBN:
978-84-9768-940-3
Páginas:
232
Encuadernación:
RÚSTICA
Disponibilidad:
Disponible en 2-3 semanas

29,00 €

«Constantemente citadas, apenas leídas: éste es el sino habitual de las contribuciones clásicas en economía. Lombard Street, de Walter Bagehot no es una excepción. Bagehot ha alcanzado la categoría de icono y es ampliamente reconocido como el autor que, ya en 1873, estableció los principios que orientarían hasta el presente las funciones de prestamista de última instancia de los bancos centrales [...].

Los lectores de habla hispana no deben dejar pasar la oportunidad que brinda esta nueva edición para conocer de primera mano lo que realmente dijo Bagehot, en lugar de limitarse a beber de fuentes secundarias. De hacerlo, no se arrepentirán [...].

La característica distintiva de una obra de calidad es que inspire un rico repertorio de ideas sobre el pasado, el presente y el futuro. Con arreglo a este criterio, el texto de Bagehot merece ser considerado como un clásico. Se puede estar o no de acuerdo con él, pero no se puede dejar pasar la ocasión de afrontar directamente sus argumentos. Estoy seguro de que disfrutarán con su lectura».

Jaime Caruana

Director General del Banco de Pagos Internacionales (BPI)

La reedición de Lombard Street nos permite apreciar -ante todo- el gran proceso de transformación de la industria financiera hasta llegar a Wall Street, junto a lo que se ha ganado y perdido en el trayecto [...]. En comparación con la actualidad, la presencia en el mercado de instituciones financieras sistémicamente importantes ha modificado la esencia del riesgo moral, introduciendo riesgos operativos al sistema que conducen las más de las veces a la insolvencia antes que a la iliquidez. El resultado es que las operaciones de emergencia de la banca central se han transformado en mecanismos permanentes de supervivencia artificial de un sistema que tardará lustros en eliminar los excesos acumulados. Un aspecto final que no deja de inquietar es la limitada repercusión de las voces de alerta que se alzaron durante todo este proceso. El hecho de que las propias agencias públicas encargadas de velar por la estabilidad del sistema financiero hicieran caso omiso de -y en algunos casos hasta alentaran- los evidentes excesos, lleva a pensar que aún carece de robustez suficiente la institucionalidad que alberga esta función. La inclusión de la supervisión bancaria como mandato del banco central seguramente hubiese merecido la aprobación de Bagehot, pero ¿a quién habría sugerido para vigilar al banco central?

Kenneth Coates

Ex-Director General del Centro de Estudios Monetarios

Latinoamericanos (CEMLA)