Volver a escribir con el lápiz roto,Volver a pintar las imágenes del alma dolorosaY decirle al querido corazónQue nunca vuelve el amor que se va?Volver a meter una frase rosaY tirar los enfermos recuerdos a los cubos del infierno?Hambrientos sonidos (El grito del silencio) es a la vez ironía, hu-morismo, hipérbole, repetición y metáfora del sufrimiento y del amor tal como se manifiestan en la gente humilde. Escritura o mú-sica del suelo, cada verso, cada palabra, cada partitura, cada sonido de esta producción lleva la identidad de un pueblo enmudecido y cuyo silencio pretende ahora llamar a la puerta del cielo. Si algunos poemas desvelan la desgracia y el conflicto, siempre hay un rayo de esperanza que convierte el silencio en grito, siempre hay una chispa hambrienta para alumbrar los venideros caminos de la vida.
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