Al abandonar Rusia cada emigrante tenía derecho a llevar consigo tres maletas. ¡¡¿Solamente tres maletas?!! Una semana después de este descubrimiento nuestro hombre recogerá sus cosas que finalmente cabrán en una sola. En ella deposita un buen traje cruzado, que le habría podido servir para asistir a la ceremonia de la entrega del Nobel. Una camisa de popelín y unos zapatos.[...] Cada uno de esos objetos tiene una historia propia, una historia independiente, pero que al juntarlas componen la historia de nuestro protagonista...
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